146 instituciones financieras de 16 países, incluido España, invierten en bombas de racimo
Estas son algunas de las conclusiones a las que llega el informe más exhaustivo hasta la fecha sobre inversiones globales en estas armas próximamente ilegales titulado Inversiones mundiales en bombas de racimo: una responsabilidad compartida y publicado ayer miércoles en Ginebra. La Red Internacional BankTrack, representada en España por la ONG SETEM y activistas de todo el mundo, piden a los gobiernos y a las instituciones financieras que dejen de invertir en empresas que producen este tipo de municiones.
Al igual que las minas terrestres antipersona, el coste humano y económico de estas bombas está sobradamente probada y la ONU calcula que las bombas de racimo han matado y herido a más de 10.000 civiles en los últimos 40 años, de los cuáles el 40 % son niños. Y las cifras de víctimas continúan creciendo porque el efecto de estas bombas no termina cuando terminan los conflictos, ya que muchas quedan sin explotar y escondidas en el suelo.
A pesar de esto, las principales entidades financieras del mundo siguen financiando a los siguientes fabricantes de bombas de racimo y de componentes para las mismas: Alliant Techsystems ATK (EEUU), Hanwha (Corea del Sur), L-3 Communications (EEUU), Lockheed Martin (EEUU), Poongsan (Corea del Sur), Singapore Technologies Engineering (Singapur) y Textron (EEUU)
De estas 146 entidades, 102 pertenecen a países que aún no han firmado la Convención sobre Municiones en Racimo, y algo más de la mitad son de Estados Unidos. 16 entidades tienen su sede en cuatro países que han firmado y ratificado la Convención, como Francia, Alemania, Japón y España (BBVA, con inversiones en Lockheed Martin) y 28 en países que han firmado pero todavía no han ratificado la Convención. De las 146 entidades que invierten en fabricantes de municiones de racimo, 32 pertenecen a la Unión Europea, y 31 de ellas son países de la UE que han firmado la Convención sobre Municiones en Racimo