5.000 millas al año por amor
*Imagen: captura de vídeo de Wall Street Journal
Aunque muchos pueden considerar esta historia como algo inverosímil, lo cierto es que es un ejemplo más de cómo se entienden los animales y los hombres y como los lazos que crean pueden ser tan fuertes como los que se establecen en una familia.
Hace cuatro años, Joao Pereira, un jubilado brasileño, encontró moribundo y cubierto de petróleo a un pingüino de Magallanes en unas rocas en la costa de Río de Janeiro. El animal, al que apodó Dindim, venía desde la Patagonia y estaba exhausto, y Joao, lejos de dejarlo morir, se encargó de él durante una semana dándole todos los cuidados posibles y haciendo que su estado de salud mejorara: buena alimentación, limpieza… Poco bastó para que la relación entre el pingüino y el anciano se estrechara.
Con toda la pena del mundo, este ex pescador devolvió a Dindim al agua una vez se hubo curado, sin esperar, por supuesto, lo que este gesto supondría para el pingüino.
Meses despues de que sucedieran estos hechos, Dindim recorrió 8.000 kilómetros para volver a visitar al hombre que le salvó la vida y esto, es una costumbre que repite cada año: durante ocho meses suele estar en Brasil con Joao y el resto del año parte hasta las costas de Argentina y Chile para alimentarse. ¿Es o no un gesto de amor?
Según ha declarado Joao, el ave suele llegar a Río de Janeiro en el mes de junio y se va sobre febrero, cuando llega la temporada cálida al hemisferio sur. Además, asegura, que el pingüino cada año que pasa es «más cariñoso y parece más feliz de verlo».
Este hecho ha sorprendido a los propios biólogos, ya que este tipo de relación entre esta especie animal y los humanos no es nada común. Por eso resuelven que el pingüino debe considerar como parte de su familia a Joao y, por este motivo, acude a visitarlo cada año. El brasileño, por su parte, lo considera y lo quiere como a un hijo.
Los pingüinos son una de las especies más fieles que existen, por lo que no es de extrañar que esta extraña historia de amor se repita cada año.
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