Ayuda en Acción celebra sus 25 años ayudando a los más desfavorecidos
En 2006, Ayuda en Acción conmemora los 25 años de trabajo con las comunidades más desfavorecidas reafirmando su apuesta por disminuir las diferencias entre las personas del Norte y el Sur a través del vínculo representado por la figura del apadrinamiento. En la actualidad, nuestra Organización está presente en 19 países de América Latina, África y Asia impulsando 109 proyectos de desarrollo que benefician a 2.600.000 personas pobres.
Ayuda en Acción, que nació con el fin de favorecer cambios estructurales para la erradicación de la pobreza y la injusticia en el mundo, conmemora los 25 años como Organización No Gubernamental de Desarrollo (ONGD) independiente, apartidista y aconfesional.
25 años de compromiso para mejorar las condiciones de vida de los niños, las niñas, sus familias y las comunidades más desfavorecidas. Para ello, impulsa programas de desarrollo integral a largo plazo donde se promueven actuaciones en educación, salud, infraestructura, iniciativas económicas, financieras, seguridad alimentaria y construcción de ciudadanía. Asimismo, impulsamos campañas de sensibilización e influencia social para generar cambios que favorezcan a las poblaciones con menos recursos.
Fundada en España en 1981, hoy, Ayuda en Acción cuenta con más de 190.000 padrinos y socios que han decidido colaborar con una organización consolidada que está presente en 19 países de América, Asia y África e impulsa 109 Programas de Desarrollo Integral que mejoran las condiciones de vida de más de 2.600.000 personas de las zonas más desfavorecidas del planeta. En esta tarea, resulta de vital importancia el trabajo de nuestra Organización en África y Asia a través de ActionAid International.
A lo largo de estos 25 años de trabajo con los Países del Sur, uno de los factores diferenciadores de Ayuda en Acción frente a otras organizaciones de cooperación para el desarrollo ha sido que, a través del apadrinamiento, del que fuimos pioneros en España, damos a nuestros socios y socias la oportunidad de colaborar no sólo mediante una aportación económica, sino también personal y emotivamente. El vínculo solidario establecido con el apadrinamiento permite poner en contacto la realidad de pueblos diferentes a través del conocimiento personal de un niño y su entorno. Con la aportación de los padrinos y madrinas no sólo se contribuye a mejorar las condiciones de vida de un niño y su familia, sino que se colabora en un programa de desarrollo que mejora las condiciones de vida de toda la comunidad.
Tanto los colaboradores y colaboradoras del Norte, como los y las participantes de los proyectos en el Sur están embarcados en una iniciativa común: la construcción de un mundo más justo. Por esta razón, en Ayuda en Acción pretendemos asegurar que todas las relaciones Norte-Sur (no sólo el apadrinamiento, sino también otras figuras como el socio colaborador, los voluntarios, colaboraciones de empresas) sean siempre solidarias. Gracias al intercambio de cartas con el niño o la niña, el padrino puede comprobar los cambios que, gracias a las aportaciones, se van realizando en la comunidad. La construcción de escuelas, puentes o la canalización de agua potable son algunos de los progresos que se van produciendo. Él mismo puede escribir al niño, preguntándole qué es lo que hace, animándole a seguir estudiando, etc. Apadrinar un niño o una niña tan sólo cuesta 21 euros al mes.
La satisfacción de las necesidades básicas es, desde siempre, nuestra principal línea de actuación. A través de ella hemos obtenido el reconocimiento y la confianza de las comunidades con las que trabajamos, de nuestros socios y de las instituciones públicas. Esta línea contempla, principalmente, acciones en educación, salud y mejora de las infraestructuras.
Ayuda en Acción apuesta por la dinamización de las economías locales. Orientada a procurar el incremento de la renta familiar y, por tanto, el bienestar de las personas, Ayuda en Acción promueve iniciativas que permiten la participación de los individuos en los procesos económicos a través de la mejora de sus capacidades y habilidades de negociación en los mercados, el acceso a créditos y tecnologías de producción y el fortalecimiento de las capacidades técnicas de los productores. En esta línea de actuación, la formación técnica y profesional de jóvenes y adultos es fundamental para garantizar la sostenibilidad de las acciones e iniciativas de desarrollo que promovemos. Para ello, se llevan a cabo programas de formación de docentes, alfabetizadores, personal sanitario, promotores agropecuarios y de derechos humanos, de la mujer y de la niñez.
Los desastres naturales, las situaciones de tensión e inestabilidad social y política, o los conflictos armados, no son situaciones aisladas o excepcionales en el contexto de los países en los que trabajamos. Por ello, Ayuda en Acción integra la acción humanitaria en sus programas y proyectos de desarrollo sostenible a través de un enfoque de gestión de riesgos. Se trata de actuar no sólo sobre las consecuencias sino también sobre las causas. En este sentido, además de la ayuda humanitaria orientada a proteger la vida, aliviar el sufrimiento y defender los derechos fundamentales de las personas afectadas, trabajamos en acciones orientadas a prevenir y disminuir los riesgos y facilitar la continuidad de los procesos de desarrollo a través de la prevención, mitigación, preparación y recuperación.
Para terminar con las principales líneas de actuación, debemos detenernos en el empoderamiento y la política de género y ciudadanía. El término empoderamiento (traducción literal de la expresión inglesa “empowerment”) debe entenderse como el fortalecimiento de las capacidades técnicas y políticas de las personas para decidir en los asuntos que afectan a sus vidas. Este fortalecimiento para que las personas puedan ejercer sus derechos y obligaciones, participar activamente en los procesos de diseño de las políticas que les afectan y vigilar por su correcta aplicación es uno de los objetivos fundamentales de nuestro trabajo.
De igual modo, Ayuda en Acción aboga por la sensibilización de la sociedad civil y la incidencia política, ya que considera que la solidaridad es el principal elemento para fortalecer y movilizar a la sociedad civil en la lucha contra la pobreza. De manera trasversal al resto de nuestras acciones, trabajamos para promover cambios en las actitudes, normas y creencias que impiden disfrutar a hombres y mujeres de los mismos derechos y oportunidades.
25 años de trabajo reafirman a nuestra Organización en la lucha por un mundo más justo a través de figuras como el apadrinamiento, al tiempo que la apuesta por los programas de desarrollo locales y las campañas de sensibilización contribuyen a disminuir las diferencias entre las comunidades del Norte y las del Sur.