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Ayuda en Acción sigue ayudando a las víctimas del tsunami

16 de septiembre de 2015 | Todas

Hace un año, Rahana vivía en la casa de su hermana en Tangalle, una ciudad al sur del distrito de Hambatota, en Sri Lanka. Tras el tsunami, ella se trasladó a la casa de su hermana porque no podía pagar la renta tras la muerte de su marido en el tsunami.

A fines de junio, aún muy afectada por el maremoto (donde perdió también a uno de sus hijos), Rahana estaba muy preocupada pensando en el futuro de sus dos hijos supervivientes y en las dificultades para volver a la normalidad.

En aquel momento, no podía imaginar que su vida pudiese mejorar tanto. Además y según establece la tradición musulmana, Rahana, como viuda, debía guardar cuatro meses de duelo, en los que tendría que quedarse en casa y no ver a ningún otro hombre. Un hecho que no le ayudó mucho para recuperarse de la muerte de su marido e hijo.

Volver a empezar

Dos voluntarios que cooperan con ActionAid (organización con la que Ayuda en Acción trabaja en Sri Lanka) visitaban regularmente a Rahana tras su periodo de luto. “Era la primera vez que alguien venía y me preguntaba en que podían ayudarme. Me ayudaron mucho a superar mi pena y angustia. Estuvieron mucho tiempo escuchándome y me sentí mucho más aliviada después de discutir mis problemas con ellos”.

En ese tiempo, Rahana recibió una máquina de coser de una iglesia cercana. “Me dieron sólo la máquina. No tenía capital para empezar el negocio. Comenté este problema con los voluntarios y en unos días recibí la ropa y otros materiales para empezar el negocio”, explica Rana. El contacto con estos voluntarios incrementó el interés de Rahana hacia el trabajo social. Al principio, ella compartía unas pocas horas con los voluntarios visitando a los afectados del tsunami. Ahora, Rahana es una activa voluntaria que moviliza a los grupos de mujeres musulmanas en las áreas donde ella vive.

«Me encuentro muy feliz por utilizar «Me encuentro muy feliz por utilizar mi tiempo para ayudar a otras personas afectadas, organizando sus reuniones y discutiendo sobre sus asuntos. Siento que poco a poco estoy regresando a mi vida anterior”, comenta.

A finales de marzo, Rahana y sus hijos se trasladaron de la casa de su hermana a una nueva casa construida con fondos de ActionAid. Ella partició en el diseño de la casa de acuerdo a las necesidades de su propia familia. “Tenemos mas libertad aquí. Ahora tengo mi propia casa y tengo más espacio para mi y para mis niños”. Ella está mucho más contenta. Parece que siente que es dueña del lugar, y parece, que hasta su negocio de costura va mucho mejor.

“Ahora puedo recibir más encargos, lo que significa más ingresos para mi familia. El año pasado yo ganaba entre 1.000 y 1.500 rupias al mes (7 a 11 euros). Ahora gano 5.000 (37 euros) y a veces hasta 8.000 (60 euros), dice Rahana con una sonrisa en su cara.

Ella está segura de que sus hijos tendrán un futuro mejor. “Estoy contenta ahora, más relajada y más fuerte. Tengo una casa preciosa y un medio de vida que me da buenos ingresos para cuidar a mi familia. Puedo pensar en el futuro de mis hijos. Lo que quiero darles es una buena educación”, dice.