Como se logra una buena distribución del empleo y ser solidario a la vez
El deterioro de la evolución de las principales variables sociales en Argentina experimentó un crecimiento exponencial en los últimos años, hasta llegar a sus máximos históricos durante 2002. Posteriores reducciones de la pobreza, la indigencia y el desempleo tienden a atenuarse, y pareciera que el “piso” de pobreza del país no logra descender a niveles previos a la crisis de 2001. Según el Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda de 2001, 14,3% de los hogares tiene necesidades básicas insatisfechas. Se trata de hogares con al menos una de las siguientes cinco condiciones:Sus miembros viven hacinados, carecen de infraestructura habitacional o sanitaria mínimas, al menos uno de sus niños no está escolarizado y el jefe de hogar no completó el tercer grado de educación primaria. Estas características, consideradas como el nivel de pobreza estructural, contrasta con la presencia de un 29,8% de hogares en situación de pobreza por ingresos, vale decir, de hogares que teniendo sus estándares de infraestructura y educación básica cubiertos, no disponen de un ingreso mínimo para cubrir las necesidades de la canasta básica de alimentos. Por ende, en términos cuantitativos, el principal problema vinculado a la pobreza consiste en un patrón inequitativo de distribución de la riqueza, más que en la inexistencia de niveles mínimos de infraestructura.La Empresa Social:
Bien entonces, si una empresa tiene ganancias y el resultado de esas ganancias, “quedan en la empresa”., por que no entonces ser equitativos y los resultados de esas ganancias, distribuirlas de manera tal, de ser ecuánimes y solidarios. Hoy las ONG del mundo están cambiando este concepto, la idea de la empresa tradicional esta quedando a tras, para darle espacio a la empresas sociales.En Europa el 45% de las instituciones sin fines de lucro toman el riesgo de transformar de ellas, una empresa; de las cuales las ganancias obtenidas, de los resultados de sus servicios o productos, pasan íntegramente a donaciones y a ayuda en asistencia social. En EEUU, las empresas, están cambiando el tipo personería de sus emprendimientos debido, al gran auge social en la mismísima sociedad de consumo y capitalista del mundo.
El profesor de la Harvard Business School, James Austin, considera que la nueva dimensión social de las empresas,»han ido cambiando y creciendo en importancia». Según él, esto responde al hecho de que en muchos países numerosas operaciones empresariales en manos del Estado forman parte ya del sector empresarial privado. Y con ello, algunas de las funciones sociales que acompañaba estas acciones empresariales del Gobierno «ya no están funcionando en el sector público sino en el privado».Esto trajo a colación un «vacío» de funciones en este sentido en materia social y parte de esa responsabilidad de las empresas responde precisamente a ese fenómeno de cambio y privatizaciones que dejó ese «vacío social», que ahora suplen estas nuevas empresas que Austin denomina “sociales».
«Precisamente a esta organización la llamamos empresa social, porque la finalidad de su labor es crear valor social, además de ser una entidad que produce bienes y servicios de cualquier tipo», explicó.Según explica, la “empresa social” abarca un concepto mucho más amplio del que se viene utilizando para definir empresa en el pasado. Esto»es un concepto distinto». Por su parte, el número de miembros del Tercer Sector u ONG está creciendo de forma muy significativa» y su tasa de creación, por ejemplo, en USA, es mayor que la de empresas o compañías. Y no sólo por ser mayor en número, sino porque son «fuente de emprendimientos o proyectos», ya que están creando «nuevas entidades con soluciones innovadoras para enfrentarse a problemas ya antiguos».Las ONG por su parte, «han llegado a reconocer que son más efectivos a la hora de cumplir con su papel social si movilizan recursos adicionales más allá de los económicos que provengan de las empresas, como talento, infraestructura, técnicas, empleados, entre otros», afirmó.
Pablo Epifani
Presidente Ergo