La comunidad educativa se divide por el nuevo graduado de la ESO
El Ministerio de Educación anunciaba hace unas semanas una nueva posible reforma educativa que consiste en la realización de un examen para obtener el graduado de la ESO y la nota media obtenida por el alumno podrá ser inferior a un 5, como recoge la Lomce. Por tanto, los alumnos podrían graduarse con una nota final inferior al aprobado y un máximo de dos asignaturas suspensas.
Este nuevo título de graduado de la ESO ha generado un debate en la comunidad educativa, por un lado están los ortodoxos que se posicionan en contra de que un alumno pueda obtener un título y pasar de curso con asignaturas suspensas. Y por otro lado, están los posibilistas, como los denomina el diario El Mundo, que piden flexibilidad en el aula, sobre todo en la enseñanza obligatoria y por ello, se posiciona a favor de que los estudiantes de la ESO puedan graduarse sin haber aprobado.
El primer grupo está formado por los sindicatos Anpe, CSIF, FSIE o los padres católicos de la Concapa. El segundo está enmarcado por profesores de CCOO, UGT o STE’s, los estudiantes de Canae y las familias de la escuela pública de la Ceapa.
Los ortodoxos defienden que en plenos cambios educativos, podrían aprovechar la oportunidad y cambiar todo, es decir, construir un nuevo modelo educativo. Sin embargo, los posibilistas defiende el pacto de Estado para volver a la LOE hasta que haya una nueva ley.
El debate del 5 tuvo lugar ayer en una reunión de la Comisión Permanente del Consejo Escolar del Estado y donde se pusieron de manifestó las dos posturas. Sin embargo, Anpe y CSIF se quedaron solos en su defensa del 5. Finalmente se acordó que se daría un diploma de certificado de la ESO a los alumnos que hayan superado la etapa aunque la nota media sea inferior a 5.