El agua no potable pone en peligro la salud de más del 60% de los peruanos
De los 28 millones de habitantes peruanos, siete millones no tienen agua potable y 11,5 millones carecen de servicios de desagüe, siendo la población rural la más afectada. Así se desprende del informe “Ciudadanos sin agua: Análisis de un derecho Vulnerado”, elaborado por la Defensoría del Pueblo peruana. Según este estudio, el 38 por ciento de la población rural no tiene agua potable y el 70 % carece de desagüe. Eso conlleva que el riesgo de padecer enfermedades infecciosas y diarreicas es mayor en este foco poblacional.
La Fundación Intervida, que entre 2004 y 2005 ha elaborado varios proyectos de construcción de sistemas de agua potable en el país, ha alertado de la situación.
Y es que tal y como recoge el Instituto Nacional de Estadística e Informática de Perú, si bien en el área urbana el 80 por ciento de los habitantes acceden a la red pública de agua, un 5,2 por ciento consume agua de pilones, pozos y camiones cisterna. En el área rural estas cifras se disparan, ya que, sólo el 36,3 por ciento accede a la red pública de agua y los habitantes que consumen agua de pilones, pozos, nieve, ríos, lagos, arroyos o incluso del agua de lluvia es el 63,78 por ciento. Esto unido a las grandes distancias que muchos de los pobladores rurales tienen que recorrer para encontrar fuentes de agua, hace que estén expuestos a mayores problemas de salud.
Es por ello, por lo que la Fundación Intervida trabaja en la construcción de infraestructuras que permitan el acceso a agua potable y la existencia de sistemas de servicios higiénicos para reducir los focos de infección y las deficiencias en el saneamiento ambiental de estas zonas de Perú. Entre 2004 y 2005 se han construido doce sistemas de abastecimiento de agua potable que benefician a 3.075 familias (aproximadamente 17.000 personas). También, durante 2005, se realizaron 21 programas de fortalecimiento comunal para el mantenimiento de sistemas de abastecimiento de agua potable, que beneficiarán a más de 1.500 familias.
Pero el acceso al agua no es el único problema que pone en riesgo la salud de los peruanos. La población que carece de un sistema de disposición de excretas defeca al aire libre, creando focos de parasitosis, sobre todo si lo hacen cerca de fuentes de agua. En las áreas rurales la situación se agrava porque los animales suelen beber de esas aguas contaminadas, generando círculos viciosos de contaminación parasitaria. Esto implica también consecuencias económicas, ya que las familias rurales deben invertir el doble en sanidad animal a fin de que su ganado no pierda valor.
En este contexto los indicadores de salud en la sierra peruana muestran una mayor incidencia de las enfermedades gastrointestinales relacionadas con el agua, como parasitosis y diarreas infecciosas. Tal y como explica Intervida, la ampliación de los sistemas de abastecimiento de agua potable a sectores tradicionalmente excluidos de estos servicios reduciría en un 17% anual la incidencia de enfermedades diarreicas infecciosas, una cifra que alcanzaría el 70% si, además, se regulara el suministro de agua a través de conexiones domiciliares y se instalaran sistemas de disposición de excretas. En algunas comunidades a pesar de contar con una infraestructura de sistema de abastecimiento de agua, el caudal disminuye en época sin lluvias; por ello, comunidades enteras bajan hacia los riachuelos más cercanos para llenar bidones de agua que suelen transportar a pie y, en el mejor de los casos, con caballos, mulas y burros. Por otro lado, es frecuente que el agua resulte contaminada durante ese proceso de carga y descarga.