España no está libre de vertidos como el de Hungría
EP/Madrid
España no está exenta de sufrir una catástrofe ecológica como la que
ha arrasado parte de Hungría con residuos tóxicos. Así de contundentes
se muestran las ONG Greenpeace y Ecologistas en
Acción, tras asegurar que en nuestro país existen cientos
de balsas de similares características a la que ha producido el vertido
de lodo tóxico en el país húngaro.
Greenpeace ha denunciado en los últimos años el peligro que suponen
explotaciones como la mina de Las Cruces en Sevilla, Cerro Colorado y Aguzaderas
en la comarca de Río Tinto, Aguas Blancas en Badajoz o algunas de las balsas de
estériles de la industria minera del oro en Asturias.
«Desgraciadamente, este tipo de accidentes siguen produciéndose, a pesar de
las advertencias de los grupos ecologistas que exigen un mayor control de estas
instalaciones –ha declarado Julio Barea, responsable de la campaña de
Contaminación de Greenpeace–. Tras la rotura de una de estas balsas,
las consecuencias son siempre trágicas. Y, como hemos visto en
Hungría, ha costado la vida de varias personas».
Por su parte, el responsable de Minas y Canteras de la organización
Ecologistas en Acción en Sevilla, Isidoro Albarreal, ha advertido, en
declaraciones a Europa Press, del riesgo de derrumbe en los próximos años en la
balsa de residuos tóxicos de la mina de las Cruces (Sevilla) como consecuencia
de la inestabilidad del material con que está construida, las
‘margas azules del Guadalquivir’, por las condiciones de sol y humedad de la
zona.
En este sentido, ha criticado que, en un principio, la balsa iba a albergar
residuos secos y que esa era la condición que se puso para aprobar su
construcción, pero, en su opinión, «no están consiguiendo que sea así», ya que,
debido a la humedad, las sustancias son barro. «Creemos que van a acabar
convirtiéndose en lodo como en Aznalcóllar y no está preparada para albergar
sustancias tan húmedas», ha explicado.
El químico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), José
Luis García Ferrín, ha comparado la catástrofe medioambiental de Hungría
con la ocurrida en el año 1998 en Aznalcóllar, que afectó al Parque
Nacional de Doñana (Huelva) y, por este motivo aconseja «invertir en vigilancia
en las balsas» donde están acumulados este tipo de metales.
En su opinión, es preciso «cuidar el mantenimiento de las presas o límites
donde se embalsan» para evitar «un vertido de estas características, que puede
ser catastrófico». La prevención sería la mejor cura ecológica.