Greenpeace celebra el éxito en el inicio de la batalla contra las bombas de racimo
EP/Madrid
La Conferencia de Oslo, que reunió a 49 países invitados por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega, concluyó con un rotundo éxito. Casi todos los participantes apoyaron una declaración para acabar con las bombas de racimo en 2008.
Sólo tres de los países presentes (Japón, Rumania y Polonia) no apoyaron la declaración.
El texto contó con el apoyo de España y de otros países de todos los continentes, incluyendo países que poseen, producen o han usado bombas de racimo. También con el de algunos de los estados más afectados por el problema, como Afganistán, Líbano y Serbia. Los 46 estados que apoyaron la declaración también llegaron a un acuerdo sobre el calendario y «hoja de ruta» a seguir a partir de ahora. Las siguientes reuniones se celebrarán en Lima (en mayo o junio), Viena en noviembre y Dublín a comienzos de 2008.
Las bombas de racimo han matado y herido a civiles durante más de cuarenta años. «La comunidad internacional ha dado un paso histórico para poner fin a esto de una vez por todas. La fuerte voluntad política que se ha expresado, y la sensación de urgencia que ha sido el sentimiento dominante en la conferencia, nos da la confianza de que este proceso tendrá éxito y llevará a la creación de un tratado nuevo y decisivo en 2008», declaró Mabel González, responsable de la campaña de desarme de Greenpeace. «Greenpeace, además, quiere felicitar al Gobierno noruego por el éxito de esta convocatoria, y al español por sumarse al proceso».
«Son las armas convencionales más peligrosas para los civiles, ya que representan un peligro doble: pueden matar durante un ataque indiscriminado, o quedar sin explotar en amplios territorios y actuar como minas antipersonales, matando civiles mucho después de que el conflicto haya acabado», explicó Mabel González en un comunicado.
La organización ha trasladado además, su satisfacción porque finalmente y «a última hora» el Gobierno español se haya sumado al encuentro, pese a haber anunciado que no tenía intención de prohibir las armas de racimo. La organización pide al Ejecutivo que «apoye activamente este tratado y prohíba la fabricación, venta, uso o almacenamiento en territorio español» de este tipo de armas.
La Conferencia de Oslo es la primera reunión en relación con las armas de racimo y responde a una iniciativa de Noruega por rematar la Convención sobre Armas Convencionales de la ONU celebrada en noviembre de 2006, durante la que no se alcanzó ningún acuerdo en este sentido. El objetivo, respaldado por los cerca de cincuenta Estados que participan, es alcanzar un tratado internacional para la definitiva desaparición del armamento de racimo, como ya se hizo en Otawa con las minas antipersona.
Según estimaciones de Greenpeace, más de 75 países tienen bombas de racimo en sus arsenales, bombas que han sido utilizadas contra al menos 23 Estados. Además, cifran en más de 30 el número de países que las fabrican y entre ellos se encuentra España. Asimismo, denuncian que los principales productores, EE UU, Rusia y China, no asistirán al encuentro de Oslo y no apoyarán el proceso. «Sin embargo, puede ir adelante sin ellos», aseguró Mabel González.