INTERVIDA ha construido en los últimos tres años en Guatemala sistemas de agua potable que benefician a 100.600 personas
Madrid (30/11/2006). El 33% de las enfermedades en niños menores de 5 años se deben a la exposición de riesgos ambientales, cuya prevención podría salvar cada año la vida de cuatro millones de niños, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las malas condiciones ambientales influyen en la propagación de enfermedades como las infecciones respiratorias agudas (IRA) y las enfermedades diarreicas agudas (EDA), que figuran entre las principales causas de mortalidad infantil. De hecho, aproximadamente el 94% de las muertes causadas por EDA se podría evitar mejorando la gestión del medio ambiente.
En Guatemala, donde INTERVIDA lleva a cabo proyectos de desarrollo integral desde 1996, muchas de las enfermedades que afectan a la infancia son de origen hídrico, es decir, se deben al consumo de agua de mala calidad. Las enfermedades diarreicas agudas (EDA) son la principal causa de mortalidad infantil, representando un 17,2% de las defunciones, según datos del Ministerio de Salud guatemalteco. Para evitar su contagio, además de contar con acceso a agua segura y al saneamiento básico, es fundamental que las familias –y en especial quienes cuidan de los niños- adopten unos hábitos higiénicos adecuados.
El 54% de los habitantes de Guatemala residen en las áreas rurales, donde la mayor parte de las viviendas están construidas con precarios materiales, su tamaño es muy reducido y a menudo carecen de espacios diferenciados. Además, en estas zonas la cobertura de agua entubada es tan sólo del 54% y los servicios de saneamiento básico sólo llegan al 52% de la población. Los ríos desempeñan un papel importante para el abastecimiento de agua a estas comunidades, pero sólo un 4% de los Gobiernos locales aplican algún tratamiento a las aguas residuales.
INTERVIDA está abordando esta problemática desde varios frentes con el propósito de reducir las enfermedades que afectan a niños y niñas, y poder contribuir así a la reducción de la mortalidad infantil. Una de las principales formas de lograrlo es abastecer a la población de agua potable. En los últimos tres años, la organización ha construido 59 sistemas de agua potable, de los que se están beneficiando más de 100.600 personas. Este año se ha puesto en marcha la construcción de 29 sistemas nuevos, que mejorarán la calidad de vida y la salud de cerca de 16.500 personas más.
Para paliar los graves problemas de saneamiento, en estos tres últimos años se ha construido también infraestructura sanitaria básica, con un total de 187 servicios higiénicos escolares. En paralelo, se realizan continuas jornadas de capacitación en educación y salud ambiental tanto en las escuelas como en las comunidades con las familias. Otro proyecto relacionado, que está evitando enfermedades de origen pulmonar, son las estufas ahorradoras de leña, cuyo sistema de funcionamiento permite evacuar correctamente el humo de los hogares y aumentar la higiene a la hora de preparar los alimentos.
Todas estas acciones de infraestructura se complementan con programas de salud, tanto preventivos como curativos, dirigidos a niños y adultos para mejorar su salud y sus condiciones de vida.