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INTERVIDA recuerda que el índice de mortalidad materna de Bolivia es 65 veces superior al de España

16 de septiembre de 2015 | Todas


Madrid (25/01/2007). En algunos lugares del mundo, la falta de medios adecuados hace que tener un hijo implique graves riesgos para la salud de las madres e incluso la muerte. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, cada año más de medio millón de madres mueren antes, durante o poco después del parto, pese a que la mayoría de esas defunciones pueden evitarse. Uno de los países donde este índice de mortalidad materna es más elevado es Bolivia, donde, según datos del PNUD, por cada 100.000 nacidos vivos, fallecen 390 madres. Esta cifra es 65 veces superior a la tasa española, con 6 fallecimientos por cada 100.000 nacimientos. Para poner freno a esta situación y trabajar en la atención de las madres durante el embarazo, el parto y el puerperio o postparto, INTERVIDA lleva a cabo en Bolivia una actividad para fortalecer la formación en salud reproductiva.


 



En las áreas rurales y dispersas de Bolivia, la mayoría de las mujeres no tienen acceso a servicios de salud ni realizan los cuidados necesarios durante y después del embarazo y el parto, situación que incrementa su vulnerabilidad ante las  complicaciones que puedan surgir. Se calcula que un 62% de las muertes maternas tiene lugar durante el embarazo, el 23% ocurre en el parto y el 16% en el puerperio, siendo mayor la incidencia cuando las madres no son atendidas por personal capacitado. Por ello, es fundamental realizar controles prenatales para atajar las complicaciones que van surgiendo y prevenir riesgos durante el parto y después de éste. Existen tres tipos de problemas de salud durante la gestación: las complicaciones del propio embarazo; las enfermedades que coinciden con una gestación y que pueden o no verse agravadas por ésta; y los efectos negativos de los modos de vida poco saludables en el desenlace del embarazo. Entre las principales complicaciones para la madre y el feto se encuentra la anemia, una patología muy frecuente entre las mujeres bolivianas, que se agrava durante el embarazo y que constituye un factor de riesgo para que el parto se desarrolle con normalidad, debido a las fuertes hemorragias que puede provocar.


 


Cuando llega el momento de dar a luz, las mujeres, recurren a menudo a métodos tradicionales o son atendidas en sus hogares. Cuando los partos no presentan complicaciones, el esposo, la madre o la partera pueden hacerse cargo pero, cuando surgen complicaciones como la retención de placenta o que el bebé no puede salir, es necesaria la intervención de personal cualificado. Si esta atención no llega a tiempo, el desenlace puede ser fatal. En Bolivia, las principales causas de mortalidad materna son hemorragias (23%), infecciones vinculadas al parto (14%) y convulsiones provocadas por una hipertensión mal controlada durante el embarazo (12%). Si no se trata, la hemorragia posparto puede matar a una mujer sana en dos horas. Una inyección o una maniobra sencilla como la extracción manual de la placenta puede resolver el problema, pero para ello es fundamental que la mujer sea atendida por personal cualificado.


 


Pese a que el embarazo es un proceso de riesgo, hay que recordar que la necesidad de recibir atención no cesa cuando la mujer ha dado a luz. Las horas, los días y las semanas siguientes al parto pueden ser peligrosas tanto para la madre como para el hijo. Es un periodo crucial durante el cual se producen la mitad de las muertes maternas y una cantidad considerable de enfermedades. De hecho, más de 300 millones de mujeres del mundo entero padecen enfermedades atribuibles al embarazo o al parto.


 


Para mejorar la atención a las mujeres durante el embarazo y el parto, los equipos de INTERVIDA en Bolivia han puesto en marcha una actividad de fortalecimiento en salud reproductiva. La actividad se desarrollará durante tres años y contempla capacitaciones en diversas áreas. Por un lado, las personas que trabajan en los establecimientos sanitarios recibirán formación en la atención integral a la salud de la mujer durante el embarazo, el parto, y el postparto, así como la del recién nacido. Por otro lado, se trabajará con los profesionales de las unidades médicas para facilitar la maternidad y el nacimiento seguros, evitando y tratando complicaciones que pongan en peligro la vida de las madres y los recién nacidos.