Intervida trabaja en Filipinas para paliar los efectos negativos de los desastres naturales, cada vez más habituales en esta zona
Madrid (06/07/06). La situación geográfica de los países del sureste de Asia hace que se encuentren especialmente afectados por sequías, inundaciones súbitas, tormentas, terremotos, tsunamis, ciclones, tifones, erupciones volcánicas y desprendimientos -entre otros-, que en los últimos años están aumentando a causa del cambio climático. Además, la subida de las temperaturas reduce la calidad del agua e incrementa los brotes de enfermedades provocadas por mosquitos.
Ante la previsión de los expertos de que estos fenómenos naturales van a intensificarse a causa del calentamiento del planeta, INTERVIDA ha apostado por incluir en sus programas de desarrollo en Asia la prevención y el manejo de desastres naturales como medida para fortalecer la resistencia de las comunidades y reducir su vulnerabilidad ante futuros riesgos. Las tareas de socorro, rehabilitación y reconstrucción tras un desastre sirven de poco si no se aprovechan para mejorar los modos de vida de los pueblos, de manera que no se encuentren en la misma situación cuando la meteorología sea adversa de nuevo.
Filipinas, que se libró de los efectos de la ola gigante que en diciembre de 2004 mató a más de 225.000 personas en el sureste asiático, es una de las zonas con más volcanes activos del planeta, ya que descansa sobre el corazón del llamado ‘anillo de fuego’. En Luzón, el Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología observa de cerca al más activo de los volcanes de la isla, el Mayón; y también al Bulusán y al Taal, que han mostrado signos preocupantes de actividad en los últimos meses.
En febrero de 2006, dicho Instituto declaró al volcán Mayón en alerta 2, de una escala del 0 al 5, cuando se produjo una explosión con emisión de cenizas. En la actualidad, la actividad de este volcán ha ido disminuyendo hasta alcanzar los niveles mínimos de emisión de sulfuro y se encuentra actualmente en estado de alerta 1, lo que significa que la población no debe penetrar dentro de un radio de 6 kilómetros alrededor del volcán.
No obstante, la población potencialmente expuesta a una erupción del Mayón -que muestra una actividad periódica cada cinco años- es de unas 68.500 personas que viven en los barangays o barrios de tres ciudades y seis municipios de la provincia de Albay. El equipo de INTERVIDA en Filipinas lleva a cabo en esta zona un programa de prevención y respuesta ante desastres naturales, bajo la premisa de que los fenómenos no son evitables pero sí lo son las pérdidas humanas y económicas que provocan.
Así, INTERVIDA trabaja desde 2005 con las autoridades locales filipinas en la implementación de acciones para que las comunidades conozcan los riesgos potenciales a los que están expuestas y puedan coordinar con rapidez la demanda de ayuda en el caso de que el volcán Mayón entre en erupción, el monzón provoque inundaciones o se produzca un tsunami, todos ellos fenómenos habituales en esta región.
Las actividades de INTERVIDA se concretan en la elaboración de un manual que recoge los pasos que la comunidad debe seguir si se produce una calamidad. También quedan identificados los puntos (escuelas, iglesias y otros centros) a los que los habitantes deben dirigirse en caso de evacuación. El procedimiento pone especial énfasis en la ayuda mutua entre la población para garantizar el socorro de los más débiles, como niños, ancianos y mujeres embarazadas. Una vez identificados los evacuados, la organización determinaría y dirigiría su atención a las necesidades inmediatas de los evacuados.
Si ocurriera un desastre, los equipos de INTERVIDA se pondrían en contacto con las autoridades locales para coordinar las posteriores operaciones de rehabilitación y reconstrucción. Al mismo tiempo, determinarían con los habitantes de las comunidades afectadas para qué pérdidas han tenido, sus necesidades más urgentes y qué puede hacer la organización para ayudarles. La rehabilitación de las comunidades afectadas incluye la distribución de materiales de primera necesidad, alimentos y atención médica.