La mitad de la población pobre bebe agua contaminada
EP/Madrid
El 50 por ciento de la población de los países en vías de desarrollo se abastece de fuentes de agua contaminada y casi un 20 por ciento de las muertes provocadas por enfermedades infecciosas están relacionadas con el consumo de agua no potable, según un informe de la organización humanitaria Intermón Oxfam, difundido con motivo de la celebración del Día Mundial del Agua. Según el estudio, el acceso al agua potable en los países en desarrollo reduce la mortalidad infantil, aumenta la escolarización y favorece la generación de ingresos.
Coincidiendo con esta conmemoración, Intermón Oxfam ha colocado pegatinas y pajitas de refresco gigantes, con el lema ‘¿Beberías de esta agua?’, en alcantarillas de Madrid, Barcelona y Zaragoza, para denunciar que miles de personas en todo el mundo consumen cada día agua contaminada para subsistir.
«Sin agua no hay vida, pero con agua contaminada muchas veces tampoco. No podemos permitir que un niño muera cada 15 segundos por carecer de ella o por consumirla contaminada. El agua es escasa, sí, pero hay para todos y debemos poner los medios para que todos dispongamos del agua necesaria para vivir», afirmó la directora de Intermón Oxfam en Madrid, Pilar Orenes.
La mejora del acceso a fuentes de agua potable en los países en desarrollo tienen una consecuencia directa sobre la reducción de la mortalidad infantil, el aumento de la escolarización y la generación de ingresos, según la organización.
Sin embargo, la privatización del suministro de agua se ha convertido en una nueva amenaza para alcanzar en 2015 los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas, que marca la aspiración de reducir a la mitad el número de personas que no tiene acceso a agua potable. Situación que ha denunciado la organización Ecologista Greenpeace.
En este sentido, el director de Campañas de Greenpeace, Mario Rodríguez, señaló que este recurso natural no cuenta con el precio «justo» que debería tener «para valorar la importancia que realmente tiene», y que los problemas en torno a este bien fundamental en algunos lugares del mundo no se derivan de su escasez sino de «una mala gestión y mala ordenación del territorio, y a la contaminación».
Rodríguez recordó que en la actualidad sigue habiendo 1.000 millones de personas en el mundo que no tienen acceso al agua, una situación a la que Greenpeace considera que tiene que ponerse solución si se considera «un derecho fundamental y no un bien mercantil, objeto de especulación».
De no ser así, Rodríguez auguró unas perspectivas «bastante negras» para el futuro de este recurso, como consecuencia de su «mal uso» si no se ponen en marcha políticas de ahorro y eficiencia.