López Uralde vuelve a casa… tras pasar la Navidad entre rejas
EP/Madrid
Numerosas manifestaciones e incluso una campaña de Greenpeace por la liberación de Juan López de Uralde dan fe de la gran capacidad de movilización del director ejecutivo de Greenpeace España. El activista, encarcelado desde el pasado 17 de diciembre por colarse en la cena de gala de la Cumbre del Clima en Copenhague, ha sido liberado por la justicia danesa.
Juan López de Uralde espera regresar a España cuanto antes «si todo va bien», tras pasar 20 días en prisión preventiva denunció se han «saltado» derechos humanos «básicos» durante su detención.
En declaraciones a RNE que recoge Europa Press, añadió además que volvería a hacerlo «mil veces» porque se trató de una acción pacífica, que se hizo cuando tenía que hacerse (cuando estaban los jefes de Estado y de Gobierno) y que hay que seguir trabajando porque finalmente no se alcanzó un acuerdo para frenar el cambio climático.
El activista español señaló que no esperaba «irse de rositas» tras su acción, aunque precisó que les ha sorprendido «muy negativamente» que se les haya tratado dentro de la UE «saltándose los derechos humanos más basicos». «Es verdaderamente preocupante. Nos preguntamos hacia dónde va Europa. Se ve también en la Cumbre del Clima, que Europa está perdiendo el liderazgo en política ambiental y en defensa de derechos humanos», comentó.
Además, recalcó que la actitud danesa ha sido «totalmente desproporcionada» porque durante 20 días han estado detenidos sin saber la magnitud de los cargos y sin poder hablar con el exterior. «Fuimos los paganos del cabreo del Gobierno danés por los problemas de la Cumbre de Copenhague», dijo Uralde que precisó que no han sido interrogados hasta el penúltimo día.
Incertidumbre, angustia y soledad
Desde el punto de vista personal, el director de Greenpeace España aseguró que ha experimentado «mucha incertidumbre y muchos altibajos» con bastante «angustia y sensación de soledad». Asimismo, reveló que la situación de sus hijos fue la primera de las cuestiones que preguntó a su mujer cuando pudo finalmente visitarle, en un encuentro que calificó de «surrealista» porque se les impidió hablar de cualquier tema relacionado con el caso.
En cuanto a la acusación que todavía pesa sobre él, aseguró que está «muy tranquilo» porque lo que ha hecho Greenpeace es «público y notorio». «Fue totalmente pacífica (la acción) y esperamos que finalmente se imponga el sentido común y racionalidad y la pena que se imponga sea proporcional a lo que hemos hecho», explicó.
Tras reconocer que sigue un poco aturdido y agradecer el apoyo de todos, aseguró que si la acción ha servido para visualizar más el fracaso de la Cumbre del Clima y que «quien tenga ponerse las pilas se las ponga», «bienvenido sea».