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Música integradora: Percusión con estudiantes con discapacidad visual en la FVF

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SolRe Percussió y Trencaones son los nombres con los que se han bautizado los talleres que se han desarrollado en la Escuela Inclusiva de Secundaria de la Fundación Vicente Ferrer (FVF). Alumnos de esta escuela, estudiantes con disparidad visual, física o huérfanos, han aprendido un nuevo lenguaje, el de la música. Al ritmo de los tambores han disfrutado y  aprendido mucho durante dos semanas que ha durado la formación en estas clases tan especiales.

Esta programación educativa-cultural se encuadra dentro del Proyecto Lupresti, una iniciativa que pretende mejorar las condiciones de vida de los niños y niñas de comunidades más empobrecidas de Anantapur. La música y la cultura, el aprendizaje de la percusión, es una excelente herramienta para que estos jóvenes estrechen lazos y encuentren una manera de canalizar sus sentimientos y emociones.

SolRe Percussió y Trencaones han servido además para recaudar fondos. Se ha desarrollado la campaña ‘Una baqueta, un ladrillo’ con la que se ha podido financiar la construcción de tres viviendas.

Estos talleres puestos en marcha por la Fundación Vicente Ferrer aúnan comunicación, integración y autoestima. Según los docentes que han dirigido estas actividades, los participantes han aprendido rápidamente los patrones musicales más básicos. Eso ha potenciado que los participantes hayan podido obtener los primeros resultados de manera rápida y fácil, algo que hará que la actividad tenga una continuidad y que los alumnos consigan fortalecer su autoestima.

Las clases se desarrollaron en la Escuela Inclusiva de Secundaria de la FVF durante la segunda quincena del mes de agosto. Se han llevado a cabo actuaciones en los campus de la organización todos los participantes se han mostrado satisfechos con el resultado. “Partimos de que cualquier práctica musical ayuda a nivel emocional e intelectual en el desarrollo de una persona, por lo que de entrada hacer algo que les ayuda a desarrollarse les hará sentirse mejor”, explica Uri Soler, coordinador del equipo.

La campaña ‘Una baqueta, un ladrillo’ ha permitido que se financien y fabriquen baquetas que se han vendido en paquetes de dos pares. “El proyecto no ha sido exclusivamente traer el taller de percusión a Anantapur”, apunta José Luis López, del grupo troncases y voluntario de la ONG en Cataluña. También se han realizado “talleres de sensibilización sobre el proyecto y la fundación”.