ONAY colabora en un proyecto de ayuda y reeducación para discapacitados en la República Democrática del Congo
Este proyecto ha sido financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID). En su ejecución ha colaborado ONAY (Organización Navarra para Ayuda entre los Pueblos) a través de su director, Pablo Martínez, que se encuentra en Kinshasa desde octubre de 2008. Su realización ha sido llevada a cabo bajo la dirección de la religiosa Rosario Morera.
El proyecto ha consistido en la construcción y equipamiento de una sala de conferencias, la construcción de un alojamiento para médicos del interior del país que vienen a formarse a este hospital, la construcción y equipamiento de una sala de recepción para el registro de enfermos y su gestión hospitalaria, la rehabilitación de las consultas de los médicos, la puesta en marcha de una red informática, la ampliación del Servicio de Radiología con un equipo moderno de Rayos X, la formación en informática de 24 personas, la compra de una ambulancia, la construcción de un incinerador y el envío a Bélgica por 4 meses de un médico para su formación en técnica y cirugía de prótesis para discapacitados físicos.
Este hospital empezó en 1958 gestionado por los Hermanos de la Caridad. Esta congregación trabaja en 9 hospitales de la R. D. del Congo en favor de personas que viven con discapacidades físicas o psíquicas desde hace un siglo.
La Compañía Misionera del Sagrado Corazón de Jesús les apoya desde hace 40 años con el trabajo, entre otras, de la navarra Camino Arraiza Gamuza. Esta misionera lleva 49 años en la R.D. Congo. Llegó en el año 1961 y desde entonces ha estado trabajando en este país en diferentes labores educativas y sociales, además de apoyar el trabajo misionero en las primeras etapas de evangelización.
Según el hermano Juan Bautista Musawu, director del CRHP, la magnífica realización de la acción es fruto de la generosidad del pueblo español. A pesar del contexto de crisis económica mundial que había caracterizado el inicio del proyecto, su financiación y puesta en marcha ha superado los distintos problemas que se pueden encontrar en esta tierra. Musawu insistió que ahora se trata de hacer una buena utilización, un buen mantenimiento y una buena conservación de los edificios y equipos para que se beneficien los enfermos y personal sanitario del CRHP y de esa tarea la asume y se responsabiliza el hospital.