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Un tercio de la población urbana mundial vive en suburbios marginales

16 de septiembre de 2015 | Todas

Madrid (02/10/2006). Con motivo del Día Mundial del Hábitat, INTERVIDA quiere sumarse al llamamiento que realiza Naciones Unidas para alertar de la proliferación de suburbios marginales en los que se hacina un importante porcentaje de la población urbana. Según los datos de Naciones Unidas, en 1950, un tercio de la humanidad vivía en las ciudades; cinco décadas después, los núcleos urbanos acogen a la mitad de la población mundial, y las previsiones apuntan a que en 2050, 6.000 millones de personas se concentrarán en las ciudades.

Este crecimiento de la población urbana ha dado lugar a la aparición de suburbios urbanos que carecen de servicios básicos y en los que viven 1.000 millones de personas, es decir, un tercio de los habitantes urbanos. Además, se espera que esta cifra se duplique en los próximos 30 años. Un buen ejemplo de este fenómeno se encuentra en la ciudad boliviana de El Alto, donde INTERVIDA desarrolla su labor desde 1997. Nació como un barrio pobre y periférico de la ciudad de La Paz y creció aceleradamente hasta que tuvo que ser declarada ciudad autónoma. El Alto era un parada temporal en el camino recorrido desde las zonas rurales hacia la capital, La Paz, pero parte de la población migrante se asentó allí definitivamente. Por otro lado, la expansión de la ciudad también tiene que ver con los habitantes de la ladera oeste de La Paz, que fueron empujados a vivir cada vez en lo más alto hasta llegar a la naciente población alteña. Como consecuencia, El Alto ha pasado de los 11.000 habitantes en 1950 a los cerca de 850.000 alteños actuales. Sólo entre 1976 y 1992, El Alto creció a un ritmo del 9,2% anual, una de las tasas de crecimiento urbano más altas del continente.

Ese acelerado incremento llevó a conformar una ciudad poco planificada y muy espontánea, con muchas carencias estructurales. Como consecuencia, es una de las ciudades más pobres y desatendidas de Bolivia: apenas el 30% de las viviendas cuentan con los servicios de luz, agua y alcantarillado de manera simultánea y directa. El alcantarillado sólo cubre al 46% de la población total y apenas el 21% de los habitantes tienen acceso a seguros de salud.

Esta evolución vertiginosa ha provocado que su población sea mayoritariamente joven: según datos del Instituto Nacional de Estadística boliviano, cerca del 95% de la población alteña es menor de 30 años y, de éstos, el 53% es menor de 19 años. La mayoría de los habitantes están en proceso de escolarizarse y combinar sus estudios con alguna posibilidad de generar ingresos. De hecho, El Alto tiene 260.000 alumnos en el sistema educativo de inicial, primaria y secundaria, con un promedio de ingreso de 19.000 niños nuevos cada año en las escuelas.

Por todo ello, una de las demandas principales de los alteños ha sido tener espacios para que los niños se eduquen y tengan así mejores oportunidades futuras, teniendo en cuenta que el 87% de la población está debajo de la línea de pobreza. Sin embargo, la precaria infraestructura y la falta de equipamiento son una importante limitación para lograr un nivel educativo que les permita salir del círculo de pobreza. En la actualidad, el 80% de las unidades educativas no son pedagógicamente adecuadas.


Ante esta situación, una de las prioridades de INTERVIDA desde que inició su intervención en Bolivia ha sido mejorar las infraestructuras de las unidades educativas de primaria, construyendo y rehabilitando aulas y servicios higiénicos. Se han construido aulas modernas y seguras diseñadas para cobijar a docentes y niños que viven a 4.100 metros sobre el nivel del mar y con condiciones climáticas adversas. Además, los servicios higiénicos que se construyen contribuyen a la disminución de los riesgos ambientales y los frecuentes problemas de contaminación.

Por otro lado, INTERVIDA ha abierto un colegio propio que atiende de manera directa a 600 escolares. Al mismo tiempo, para dar continuidad al proceso educativo en el nivel secundario, se están realizando trabajos de infraestructura con la participación activa de los padres de familia. Gracias a este centro educativo, los niños pueden disfrutar del proceso educativo las mejores condiciones y se ha reducido el número de aulas improvisadas en domicilios particulares.