Varias ONG denuncian que los muertos de Uganda triplican los de Irak
El porcentaje de muertos de la guerra en el norte de Uganda es tres veces mayor que el registrado en Irak tras la invasión aliada, según un nuevo informe presentado en todo el mundo por una coalición de 50 ONG, entre las que se encuentran Oxfam Internacional y Save the Children. La publicación del informe coincide con la visita del vicesecretario general de las Naciones Unidas Jan Egeland a la capital ugandesa, Kampala, donde tratará con el gobierno de Uganda y otros representantes internacionales cómo poner fin a dos décadas de conflicto en el norte de Uganda.
El informe «Contando el coste: 20 años de guerra en el norte de Uganda» –elaborado la coalición Organizaciones de la Sociedad Civil para la Paz en el Norte de Uganda (CSOPNU)– aporta nuevos datos que demuestran el impacto brutal que está teniendo sobre la población civil el conflicto que siguen librando el gobierno de Uganda y el Ejército de Resistencia del Señor (LRA, en sus siglas en inglés). Casi dos millones de personas han sido desplazadas por el conflicto y alrededor de 25.000 niños han sido secuestrados en las dos décadas de guerra. Una cuarta parte de los niños del norte de Uganda con más de diez años ha perdido a uno o ambos padres.
Junto al coste humano, el impacto económico es devastador. Se estima que en este tiempo, la guerra ha costado 1.400 millones de euros. Esta cifra equivale a la ayuda total de EEUU a Uganda entre 1994 y 2002. El coste anual de la guerra en Uganda es de 70,5 millones de euros, es decir, el equivalente a los ingresos totales del país por sus exportaciones de café.
«El gobierno de Uganda, el ejército rebelde y la comunidad internacional deben reconocer la verdadera magnitud y el horror de la situación en el norte de Uganda. Veinte años de violencia brutal es una cicatriz en la conciencia del mundo. El gobierno de Uganda debe actuar sin retraso para garantizar la protección eficaz de civiles y para trabajar con todas las partes en el conflicto hacia una paz justa y duradera”, afirma Ariane Arpa, directora general de Intermón Oxfam.
Alberto Soteres, director general de Save the Children señala: “La situación de los niños y niñas en Uganda es desoladora. Ellos están sufriendo de forma muy especial las consecuencias de este largo conflicto. Pedimos a Naciones Unidas que actúe, aprobando una resolución que fuerce al gobierno de Uganda a proteger a su propia gente”.
Las ONG que trabajan en el país piden que se tomen en serio las recomendaciones de Jan Egelan y piden al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que designe un panel de expertos que investigue las actividades del LRA. La idea de nombrar a un enviado especial de alto nivel para resucitar las negociaciones de paz e informar al Consejo de Seguridad sobre cualquier avance que se produzca ha recibido un amplio apoyo internacional pero tampoco ha servido para adoptar acción alguna.
Las organizaciones piden, además, que se establezcan objetivos claros que permitan al gobierno de Uganda demostrar sus progresos en la protección de los civiles, la asistencia humanitaria y el proceso de paz.